Sunday, September 24, 2006



DORÍFORO, DE POLICLETO (440 a C.) Y APOXYÓMENO, DE LISIPO (325 a C.): EVOLUCIÓN DEL CANON DE LA FIGURA HUMANA

1 Comments:

Blogger clasesdearte said...

El célebre canon de Policleto es la plasmación práctica de los principios teóricos formulados por el gran maestro de Argos en un libro desgraciadamente perdido, llamado precisamente "Kanon". Se suele repetir con razón que el Doríforo da forma a la máxima aspiración de los escultores griegos, que era la perfecta proporción dentro de un ideal naturalista. Efectivamente, Policleto es el último escultor interesado por el viejo problema del kouros y el que consigue dar una nueva expresión al contraposto, cuestión fundamental para enjuiciar su trayectoria artística. Como es sabido, el sistema de proporciones del Doríforo se basa en la aplicación de sencillas y antiguas relaciones o módulos aritméticos, como la altura total determinada por 7 cabezas, y otros geométricos que nos son desconocidos. El factor numérico juega, por tanto, un papel decisivo en la expresión rítmica de la simetría, aunque ésta es algo más. Es un conocimiento riguroso del organismo humano obtenido a base de una detallada observación, hecho que explica la importancia del otro principio rector, la "diarthrosis" o articulación, el engranaje de piezas y miembros en el conjunto del cuerpo. Ahora bien, si alineamos al Doríforo junto a precedentes como el Aristodikos y el Efebo de Kritios, valoraremos las innovaciones introducidas por Policleto, sobre todo, en lo que se refiere al ritmo oscilante en forma de S del Doríforo, como si una corriente dinámica fluyera por todo el cuerpo. La disposición chiástica de miembros exigida por el contraposto se expresa con nuevo énfasis, pues pierna de sostén y brazo caído coinciden en el mismo lado, mientras en el otro lo hacen brazo flexionado y pierna exonerada, retrasada y sin tocar el suelo más que con las puntas de los dedos del pie. El resultado de este esquema ofrece un contraste muy armonioso entre el flanco derecho cerrado, que acentúa el giro de la cabeza, y el izquierdo, abierto y con concesiones a la profundidad. El equilibrio entre los efectos de carga y descarga del peso del cuerpo es lo que da al Doríforo ese dinamismo único que es consecuencia de la tensión y de la placidez. El influjo de esta obra creada hacia el año 440 se deja sentir muy pronto.


Por otra parte, la más antigua, y una de las más elocuentes, obra de Lisipo es el retrato ideal de un atleta y magnate de Tesalia que había vivido en el siglo V a. C., y cuyo nombre era Agias. Un descendiente suyo, Dáoco, tetrarca de su país, al realizar en Farsalia un monumento a sus antepasados, encargó esta obra, en bronce, al aún joven artista, y unos años después, en el 337, hizo ejecutar copias en mármol para dedicarlas en Delfos. Lo que a nosotros ha llegado es precisamente esta copia. El atleta se nos presenta, decididamente, como una obra de Policleto transformada. Y no deja de ser significativo cómo, al igual que Praxíteles y Escopas, Lisipo es capaz de darle a los modelos del viejo maestro argivo un planteamiento nuevo y personal, acorde a sus propios intereses: en su estatua advertimos, por debajo de la estructura geométrica de los músculos, cómo se rompe el juego de pesos y contrapesos: el atleta se apoya en su pierna derecha, pero su brazo activo es también el derecho, que debía doblarse y sostener una palma, y no el izquierdo, como exigiría el canon de Policleto. También notamos que la cabeza cobra movimiento, al inclinarse hacia la izquierda sobre un cuello torcido hacia la derecha, y que, además, las proporciones del cuerpo se han alargado, sumando un total de ocho cabezas. La consecuencia es obvia: el cuerpo entero del Agias vibra y parece aligerarse, incluso con sus dos talones pegados al suelo. Y todo esto se acentúa, como en Escopas, dándole importancia a la cara a través de unos ojos profundos, un tanto soñadores.

Friday, October 06, 2006 3:23:00 PM  

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